El poder es mío y estas tierras son mías

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Jerarquías del sistema productivo

En esta ocasión se presenta un documental brasileiro titulado “Ilha das flores” o “Isla de las Flores” en su versión castellana. Se trata de un breve documental elaborado allá por 1989 en Porto Alegre en el que se realiza una crítica respecto al ser humano y el sistema productivo. Pasen y vean…

Corto explicativo: Desigualdad mundial. Datos reales.

Este corto muestra algunos datos cuantificados que son conocidos desde hace ya muchos años y los representa gráficamente para ayudar en la compresión de la injusticia que se comete día a día como consecuencia de los sistemas políticos y económicos que tienen lugar en el mundo debido a su origen: potencias esclavistas e imperialistas que maquillaron su imagen pública para continuar con las barbaridades de los hombres más dementes e inútiles de nuestro planeta.

Denuncia contra el Terrorismo

¿Qué tipo de personas y qué tipo de sociedades planean múltiples atentados no contra alguna figura de poder, sino contra el mismo pueblo?

Terroristas. Además de miedo, quieren sembrar el terror, el pánico y el caos. ¿Cuál es el objetivo de todo esto? Se supone que las víctimas mortales son daños colaterales de un plan que persigue algo más profundo que la propia muerte de centenares de inocentes que nada tienen que ver con nada.

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¿Qué puede conseguirse con despiadados actos terroristas? Noticiarios que inundan el mundo. Miedo en la población. Inseguridad y deseo de protección frente un enemigo oculto.

Si alguien quisiera planear una lucha contra el sistema corrupto elegiría objetivos claramente identificados: redes de comunicación, edificios públicos o privados vinculados a la corrupción o incluso personajes reconocidos por la mala fama que se han labrado ellos mismos, pero nunca atacaría a la población que hace funcionar la sociedad que se quiere rescatar.

Si alguien quisiera planear una lucha contra una sociedad rival, ¿qué lograría causando pavor entre su población? No parece que eso responda a la posterior consecución de ningún objetivo.
Parece que los atentados terroristas parecen ser un toque de atención a la sociedad global que le recuerda su exposición a peligros inminentes; parecen ser incentivos para abrigar el miedo.
El miedo bloquea personas, bloquea sociedades y crea sensación de vulnerabilidad, lo que parece robar la paz y la tranquilidad con la que personas y sociedades pueden desarrollarse libremente.

No digo que los atentados terroristas sobre población civil inocente sean provocados por grupos apoderados que de una u otra forma lideran a esas misma población convertida en víctima de sus ‘señores’, como ya ocurrido en alguna ocasión. Pero esa clase de personas que organizan tales artimañas es aquello de lo que la sociedad se tiene que deshacer, literalmente.
La Humanidad no entiende ni de razas, ni de edades ni de nimiedades. La Humanidad entiende de bondad y de maldad. Cuando se trata de identificar a héroes y villanos en sus actos no hay punto medio. Dado que la sociedad debe fundamentarse en la bondad, nosotros los seres humanos tenemos que reconocernos mutuamente y deshacernos de toda maldad.

A nuestros corazones acompañan las almas de los inocentes muertos por actos infames.

Escrito tras los atentados del 13 de noviembre de 2015 en Paris, Francia.

Sobre las ‘naciones’ y la Nación

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Claves que reflejan la irrealidad de las ‘naciones’ de los diferentes Estados. ¿Es que acaso España, Francia o Alemania llegaron a nacer por gracia divina? 
La única Nación verdadera que surgió por el mero hecho de ser es la Nación Humana; y el Estado de esta gloriosa Nación se llama Humanidad. Cuando derrumbemos las fronteras y los muros de nuestra mente descubriremos el Reino del que tanto se ha hablado; y para conseguirlo debemos hacerlo unidos, juntos, porque el Reino fue creado para todos y con todos. No estará completo hasta que esté integrado por cada uno de sus miembros de nosotros, la Humanidad.

Aquí el por qué rechazar los cultivos transgénicos

Llevo mucho tiempo escuchando a personas que protestan  denuncian los cultivos transgénicos porque de alguna manera afecta a la salud del consumidor, pero no es hasta ahora que tomo consciencia de la gravedad del asunto.

En el siguiente vídeo aparece un resumen de un documental realizado sobre los estudios y resultados de investigaciones con el consumo de productos transgénicos, pero antes voy a resumir lo mejor que pueda la situación entorno a los transgénicos.

Sigue leyendo “Aquí el por qué rechazar los cultivos transgénicos”

Del nuevo ídolo (Sobre el Estado)

En algún lugar quedan todavía pueblos y rebaños, pero no entre nosotros. Aquí hay Estados.
¡Abre los oídos porque esta palabra trae la muerte sobre los pueblos!
Estado es el nombre que se le da al más frío de todos los monstruos fríos. El Estado miente con toda frialdad diciendo: “Yo, el Estado, soy el pueblo”.
¡Qué gran mentira! Quienes crearon los pueblos fueron creadores que servían a la vida por fe y por amor. Aniquiladores son quienes ponen trampas a la multitud, sostienen una espada en mano alzada y quienes tienen el apetito de cientos de hombres juntos. Aniquiladores son quienes llaman estas obras Estado.
El pueblo que todavía existe no entiende al Estado, lo odia, lo considera como un mal de ojo y como un crimen contra las costumbres y los derechos del pueblo.
Os advierto que cada pueblo tiene su propia lengua sobre el bien y el mal, y es posible que el pueblo vecino no lo entienda. Cada pueblo ha inventado su lenguaje basado en sus costumbres y derechos. Pero el Estado miente en cualquier idioma y en cualquier lengua del bien y el mal. Cuanto dice es mentira, y cuanto tiene es porque lo ha robado. Todo en él es falso, ¡hasta con dientes robados muerde!
El Estado causa confusión en las lenguas del bien y del mal. “No hay nada más grande que yo sobre la Tierra”. Así es como ruge el monstruo-Estado.
El Estado quiere rodearse de héroes, hombres de honor y de gran valor. Si le adoráis comprará con el dinero robado el brillo de vuestra virtud y la mirada de vuestros ojos orgullosos. ¡El Estado quiere que sirváis de cebo para atraer y mantener a los hombres mediocres bajo su yugo y sus artimañas infernales!
Estado llamo yo, al lugar donde buenos y malos son bebedores de veneno, donde todos aseguran su perdición; el lugar donde se llama “vida” al lento suicidarse de todos.
¡Contemplad a esos superfluos! Siempre están enfermos, vomitan y lo llaman noticia o periódico.
¡Contemplad a esos superfluos! Adquieren más riquezas y resultan con ello encontrarse más pobres.
¡Contemplad cómo trepan esos simios! Trepan unos por encima de otros pisándose y arrastrándose al cieno y a la profundidad. Trepan por alcanzar un trono que con frecuencia está embarrado y sumido en ese fango. Esos atolondrados simios trepadores me huelen tan mal como mal me huele ese ídolo al que adoran, ese sucio monstruo-Estado.
Hermanos míos, ¿es que queréis ahogaros con el aliento de sus hocicos?¡Huíd del mal olor! Alejaos de la ciega idolatría a ese monstruo! ¡Alejaos del humo de los sacrificios humanos!

Aún está la tierra a disposición de las almas grandes. Todavía queda abierta, ante as almas grandes, la posibilidad de una vida libre. Donde el Estado acaba, allí comienza el hombre que no es superfluo sino profundo. Ahí comienza la canción de aquellos que son necesarios. Ved, hermanos, el arco iris que nos conduce por su puente hacia el superhombre, el ser humano evolucionado en cuerpo, espíritu y sociedad.

Así habló Zarathustra.

Adaptación del texto Del nuevo ídolo en el libro Así habló Zarathustra, de Friedrich Nietzsche.

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