La importancia del suelo y los nutrientes para la agricultura

El suelo es la base que sustenta la vida vegetal y es gracias al uso y manejo del suelo que el hombre ha podido cultivar, extender sus dominios y desarrollarse en sociedad.

A voz de pronto, el suelo es tan importante que constituye una de las bases fundamentales para el desarrollo agrícola y se debe no sólo al soporte físico que ofrece, sino también a los secretos que alberga en su interior…

image

Si queremos que la vida vegetal se desarrolle fuerte y vigorosa, debemos conocer las propiedades del suelo, pero antes de acercarnos a sus características vamos a descubrir cuál es su origen y su composición.

Evidentemente, hay muchos tipo de suelo y esto se debe principalmente a la diversidad geológica de la tierra, es decir, que hay muchos tipos de mineral. Los minerales que antaño formaban parte de la roca fueron arrancados mediante distintos tipos de erosión y en consecuencia, estos minerales, fueron acumulándose donde podían caer o alcanzaban a llegar. Por tanto, en función de los agentes y factores que participaron en el proceso de sedimentación, encontraremos suelos de tipo muy variado.

Cuando el grosor de los minerales en nuestro suelo es muy pequeño, podemos decir que tiene una textura fina o suave, mientras que si en nuestro suelo encontramos piedras de tamaño medio, entonces podemos decir que su textura es gruesa. Obviamente, el suelo puede estar formado por una combinación de distintos grosores (textura mixta).

La textura del suelo es muy importante porque puede favorecer o impedir el crecimiento de las raíces. Sin embargo, para entenderlo correctamente, es necesario comprender el concepto de cohesión, que se deriva de la estructura.

La estructura del suelo se refiere a la forma en la que se distribuye todo el contenido del suelo. Si la observamos en profundidad podemos encontrar distintos “patrones” a los que se les llama horizontes del suelo y tienen características similares. Pues bien, de manera vulgar podríamos decir que los minerales grandes se encuentran “sueltos” en el suelo y que los minerales muy pequeñitos (microscópicos) “atrapan” o “retienen” (en la medida de sus posibilidades) a los minerales grandes.

200px-Soil_profile.jpg

Así, mientras la arena tiene un carácter resbaladizo, por otro lado, la arcilla puede formar una pasta pegajosa que ayudaría a formar la estructura cohesionada del suelo. Y debemos tener presente que un suelo con estructura cohesionada ofrecerá resistencia a los procesos de erosión (que podrían reducir el potencial productivo del suelo).

¡Pero OJO! En el suelo a veces ocurre que entre los minerales hay huecos con aire. Esto es muy importante para las plantas. Personalmente, no sé si sea que las plantas respiran por los pies, pero quizás en el futuro lo pueda resolver xD. Y digo que es muy importante porque, a través de estos huecos, el agua de la lluvia puede percolar (infiltrarse). El nombre técnico para esta característica del suelo es porosidad. El agua fluye por los huecos grandes (macroporos) hasta que encuentra un lugar donde se estanca. En ese discurrir del agua, algunas moléculas de agua se “instalan” en espacios que son incluso más pequeños que el grosor de un pelo fino (microporo; tamaño microscópico). El agua que ocupa los microporos se llama agua capilar y es de gran importancia en la agricultura porque, en general, la mayor parte del agua que utilizan las plantas es el agua capilar. Además, el agua capilar no se drena, por lo que no se pierde por fuerza de la gravedad.

Por tanto, en la agricultura resulta muy conveniente disponer de una textura suave en el horizonte superior del suelo, para que el crecimiento de las raíces iniciales no encuentre resistencia; también conviene que en general el suelo tenga una buena capacidad de drenaje en profundidad porque permitirá almacenar más agua capilar en profundidad y también evitará la creación de corrientes de agua en la superficie del suelo que arrastra (erosiona) los minerales corriente abajo. Y por esa razón, conviene encontrar un equilibrio con la cohesión del suelo para que el suelo resista a la erosión y la planta encuentre un buen lugar para asentarse con firmeza.

El agricultor no sólo debe alimentar sus plantas, sino que previamente debe procurarles buen alojamiento para que su estadía sea cómoda y beneficiosa.

feature_soil_microbes_main-760x378.jpg

Ahora, para dejar a un lado las características físicas del suelo, si decíamos que la estructura del suelo responde a la pregunta de cómo está formado el suelo, la composición del suelo responde a la pregunta de “¿de qué elementos está formado?”.

Un suelo se forma por combinaciones de diferentes elementos como arcilla, limos, arenas, gravas, piedras e incluso materia orgánica (además de los seres vivos que alberga).

Bien, pues esos componentes están formados a su vez por combinaciones de elementos químicos diferentes. Estos compuestos químicos pueden servir para la nutrición de la vida vegetal que se alberga en el suelo.

Lo que nos interesa saber de esto es que las agrupaciones químicas de la materia orgánica se deshacen con mayor rapidez y facilidad que las de los minerales y, por otro lado, que tanto los minerales como la materia orgánica tienen una capacidad determinada para “atrapar” e “intercambiar” los elementos químicos que se han desagrupado y se encuentran “libres y sueltos” en el suelo (personalmente, no sé si esos procesos tienen lugar simultáneamente). Esa capacidad de almacenaje e intercambio de componentes químicos se llama Capacidad de Troca (o Intercambio) Catiónico.

Esta capacidad, por tanto, va a determinar el margen de funcionalidad que tiene el suelo para proveer nutrientes a las plantas, ya sea los que incopora por sí mismo o los que vaya a recibir por medio del abonado o fertilización. Por esa razón, es conveniente que el suelo disponga de un considerable volumen de arcillas y materia orgánica (con mayor capacidad de intercambio catiónico [CIC]), aunque no por ello debemos olvidar las cualidades físicas que pueden aportar los demás componentes.

Como ves, lo realmente conveniente sería encontrar un equilibrado que cuente con los beneficios de una diversidad de componentes en sus distintos horizontes.

También es importante considerar que el suelo es el hábitat de muchos bichos que forman parte de un ecosistema complejo que puede dañar o beneficiar los cultivos. Por ejemplo, las lombrices de tierra ayudan a descomponer la materia orgánica, abonan el suelo y excavan galerías que facilitan el crecimiento de las raíces o la infiltración del agua. Aunque existan bichos dañinos para los cultivos, es importante preservar el ecosistema y no destruirlo. Precisamente, un buen indicador de la salud y fertilidad del suelo es la presencia de insectos; un suelo en el que encontramos insectos viviendo suele ser un suelo fértil.

maxresdefault.jpg

A modo de conclusión: conocer los suelos de nuestras tierras puede ser un factor fundamental de cara al posible incremento de la productividad agrícola o del mejoramiento de la calidad de nuestra finca rural y las especies silvestres. Los agrícultores invierten en preparar el suelo mediante el laboreo y la incorporación de fertilizantes, pero no es común que inviertan en mejorar la composición general del suelo, lo que podría ser determinante para aumentar el potencial productivo de las tierras. Dada la extensión de las explotaciones agrícolas, este conocimiento quizás quede relegado a su aplicación doméstica en pequeñas huertas o incluso maceteros porque sea muy laborioso realizar transformaciones del perfil del suelo en extensiones amplias, pero de igual modo ¡el conocimiento es susceptible de aplicarse por aquella persona que lo conoce!

Como extra informativo, a continuación viene una breve lista con la descripción de los principales elementos químicos que intervienen en el crecimiento de las plantas y de qué manera participan – a grosso modo-.

  • Carbono (C) – Normalmente se encuentra en la atmósfera (y es fijado al suelo por plantas). También puede encontrarse diluido. Este elemento constituye la base para la formación de sustancias necesarias en el desarrollo de la planta, como los hidratos de carbono, las proteínas, las enzimas y las hormonas entre otras.
  • Hidrógeno (H) – El hidrógeno, procedente del agua, interviene en la fotosíntesis. El agua permite la unión de los tejidos celulares y la disolución de otros nutrientes para que sean absorbidos por las raíces.
  • Oxígeno (O) – Puede encontrarse en el agua y en el aire. Es vital para el proceso de la respiración celular e interviene en la fotosíntesis.
  • Nitrógeno (N) – Ayuda a desarrollar las hojas y los tallos. Es necesario en la formación de las proteínas. Un exceso de nitrógeno aumenta el crecimiento de las partes verdes, pero reducen los frutos y vuelve más vulnerable a la planta ante plagas y fenómenos atmosféricos. Un déficit supone la formación de hojas pequeñas y amarillentas.
  • Fósforo (P) – Ayuda al desarrollo de las raíces en las plantas jóvenes. También ayuda a la formación de flores durante el período de madurez. También participa en el proceso de la fotosíntesis porque la energía se almacena en fosfatados. Proporciona resistencia al fío y a las enfermedades. Un exceso reduce la absorción de otros nutrientes.
  • Potasio (K) – Es necesario en todo el proceso de la planta, especialmente en el de la floración. Ofrece resistencia al frío y a las enfermedades. Interviene en el proceso de la fotosíntesis permitiendo una mayor absorción de CO2 en la transpiración, ayuda al transporte de los nutrientes a la absorción de agua por las raíces. También se necesita K para la formación de proteínas. Un exceso limita el consumo de Ca y Mg. Un déficit provoca hoas pequeñas y amarillas.
  • Calcio (Ca) – Participa en la formación de proteínas y en la formación de órganos y tejidos duros o semillas, proporcionándoles más resistencia y vigor. Un exceso limita la absorción de Mg. Un déficit limita el crecimiento de la planta y los frutos son propensos a pudrirse.
  • Magnesio (Mg) – Constituye parte de la clorofila que interviene en el proceso de la fotosíntesis. Ayuda al crecimiento y a al floración mediante la activación hormonal. Un exceso limita la absorción de potasio (K). Un déficit provoca el color amarillo en las hojas.
  • Azufre (S) – Ayuda a la formación de la clorofila, vitaminas y enzimas. Forma parte de la proteínas. Favorece el crecimiento de raíces y semillas. Un exceso limita el consumo de N.
  • Hierro (Fe) – Necesario para la clorofila.
  • Manganesio (Mn) – Ayuda al metabolismo del N y en la descomposición de carbohidratos.
  • Boro (B) – Forma carbohidratos. El margen de consumo de una planta es muy estrecho, por lo que debe cuidarse la carencia para evitar deficiencia y el exceso para evitar toxicidad.
  • Cobre (Cu) – Ayuda al crecimiento de la planta y al metabolismo de las raíces así como al buen uso de las proteínas.
  • Zinc (Zn) – Ayuda al crecimiento vegetal y a la transformación de los hidratos de carbono. El zinc suele quedar retenido por las arcillas en los estratos altos del suelo, por lo que no suele haber carencia de este mineral, sin embargo un proceso erosivo intenso en el suelo puede originar carencia de este mineral.
  • Cloro (Cl) – El margen del consumo es muy estrecho como en el caso de B.

En general se necesita de un suelo rico en los diferentes nutrientes y con proporciones equilibradas para que no existan carencias y ni excesos que limiten la absorción de otros nutrientes.


 

Cabrones!  Me llegan muchas visitas de latinoamérica consultando esta página! Se ve que tenéis que hacer trabajos académicos o qué sé yo xD

Este texto lo escribí por un trabajillo que me mandaron en clase de “Fertilización y abonados” en la facultad de Agronomía de Canoas en Rio Grande do Sul, Brasil.

Como este post recibe muchas visitas, lo he actualizado (30/10/2017) para que de una manera más comprensiva y completa se pueda entender la base del tema que trata, pero ¡oye! Si tienes algún comentario u observación házmelo saber para que vuelva a actualizar el post. De igual modo, si te ha servido el post para tu trabajo o consulta me reconfortaría saber que ha sido útil para alguna persona xD

Y oye, si has tenido el valor de leer el artículo hasta estas líneas, no dejes de visitar esta página web. Aunque el contenido es muy variado, seguro contiene cosas que te gustan. Y si te gustan… podrías seguir el blog en la red!

Bueno, listo por aquí. Un saludo desde España, probablemente al otro lado del charco 😉

Anuncios

3 comentarios sobre “La importancia del suelo y los nutrientes para la agricultura

Agrega el tuyo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: