Chamán: La enfermedad y la cura están en la Humanidad

“En mi tradición, la gente acostumbra a decir que la tristeza es la pérdida del poder personal. Pero ese poder es interno, es el poder del ser, del alma. Infelizmente, el hombre empezó a creer que todo lo que necesita sólo puede ser encontrado en otra persona o en el mundo exterior.


Es como afirmar que la vida depende única y exclusivamente de la atención de otro, de una situación política, histórica o de un buen posicionamiento socio-profesional. El hombre está totalmente volcado en el exterior, buscando de una forma insana su felicidad. Es necesario revertir esa atención y retornarla hacia la inmensa fuerza que está dentro de nosotros.
La causa verdadera de las grandes tristezas está en el alma, en el ser interno. ¿Y cómo puede ese ser interno encontrar vida, belleza y fuerza? Básicamente, ese ser necesita percibir que es propio, oportuno y mucho mayor que su momento. Ese ser es parte de un gran complejo llamado vida. Ese sistema complejo se nutre de cosas esenciales y simples como una respiración saludable, un amanecer, un atardecer, una noche estrellada (esa intensidad que se encuentra dentro de nosotros). Ese tipo de cosas llevan para el hombre los ingredientes que determinarán la mayor o menor calidad de sus pensamientos, emociones y acciones. Tenemos que ser responsables por todo eso, nuestros pensamientos, emociones y acciones.
La meta de todo ser humano debería ser la conquista de un pensamiento lúcido, emociones equilibradas y una acción justa: ese es un ser humano feliz. Ese es el principio de la espiritualidad y los hechos que con ella se consiguen. Actuando así, combates la tristeza y las dificultades con tranquilidad; las superas transformándote y evolucionando. En verdad, el poder de curar está dentro de cada uno. Nosotros somos al mismo tiempo el veneno y el antídoto, la enfermedad y la cura. Nosotros, los curanderos, no somos la cura. Somos un vehículo capacitado para restituir al enfermo su propia fuerza de cura”.

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“La gran enfermedad en la actualidad es la enfermedad del alma. El ser humano se olvida de su alma y se queda adormecido. En consecuencia cierra las puertas de las fuerzas de la naturaleza, porque naturaleza y alma caminan estrechamente juntas. Son madre e hija. Todo el desequilibrio que tenemos manifestado hoy es debido a las almas de los seres humanos adormecidos, y es por eso que la gran misión del siglo XXI es una misión ecológica y espiritual simultáneamente. Una no puede ser trabajada sin la otra.
Una enfermedad y una polución interna. Una polución de su aire por una polución de su pensamiento; una polución de su agua por una polución de sus emociones; una polución de su fuego por una polución de su voluntad interna; y finalmente, una polución de la tierra por una polución de su cuerpo físico.
Es en ese sentido, que distintos aspectos de las culturas indígenas resurgen ahora, en estos tiempos, para ser percibidas de una manera diferente, inédita, con toda la fuerza que la base espiritual le puede ofrecer para que finalmente nosotros podamos fundar una (1) nación humana. […] Una nación se funda a partir de las raíces, y nuestras raíces más profundas pasan por esa rica tradición espiritual del pueblo indígena conectado a lo natural, a la naturaleza.”  Pajé Kaká Werá.

Fuente: Facebook
Traducción: Rubén Zayas Debecker (www.porTerraNostra.com)
Agradecimientos: Gonçalo Campos

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