El camino de la vida.

El pasado influye en nuestro día a día, por eso, en principio nadie querría acumular experiencias de envidia, odio o maldad en su pasado. ¿Quieres conocer el camino de la vida? En realidad todos conocemos el camino, pero si quieres, igualmente, puedo hablarte un poco sobre él…

caminodivino

Para entender el camino debemos hacer memoria de nuestros propios antepasados, pues gracias a las uniones que nuestros ancestros forjaron, nosotros estamos hoy aquí.

Gracias a su memoria conocemos la miseria que han sufrido en sus vidas: hambrunas, enfermedades, agresiones, violaciones, guerras… Sin embargo, también es gracias a la memoria de nuestros ancestros que podemos conocer la riqueza que proporciona el esfuerzo y el trabajo, así como la estrecha relación que tiene el ser humano con la naturaleza que le une.

Cuando somos conscientes de la necesidad de encontrar para nosotros la riqueza humana y evitar la miseria, deseamos que el paso del tiempo no nos deje miseria, sino riqueza.

El camino de la vida se extiende hacia todas las direcciones y sin importar donde vayas podrás encontrar riqueza y miseria. Sin embargo, nuestras simples acciones humanas tienen el poder de crear y transformar, aunque también destruir.

Sin importar donde vayas, tu camino dejará una huella, que trascenderá el lugar.

Es el mismo camino el que nos muestra la dualidad en la vida; que las acciones de amor son capaces de generar riqueza material e inmaterial; que las acciones originadas en el odio se envuelven en un aura de desgracia.

Al observar el camino, nos damos cuenta de su magnitud y se nos presenta íntegro para que experimentemos y dejemos nuestra propia huella que, aunque nos resulte imperceptible, será herencia para las generaciones futuras.

Sin importar donde vayas, el camino contigo siempre estará, y en él podrás crear y edificar, transformar, derruir y volver a construir. Pero como con nosotros siempre está, ¿no sería genial que en nosotros mismos decidiéramos edificar? Desde luego el camino de la vida te invita a construir y a desarrollar tu propia personalidad y aquellas circunstancias que te rodean, tanto en el ámbito personal como espiritual y social.

Es el mismo camino de la vida el que nos invita a edificar nuestras vidas en la riqueza, no necesariamente material, sino también de aquellas cosas que con lágrimas podemos valorar, para que las podamos disfrutar y, además, buena herencia dejar.

El camino de la vida transcurre en lo que encontramos riquezas y evitamos las miserias.

Por eso el camino empieza en el pasado con la memoria de nuestros ancestros, ya que gracias a su memoria podemos identificar las riquezas materiales e inmateriales que han sido realmente valoradas por las distintas generaciones humanas.

Ahora somos nosotros los que transitamos la vida en busca de esas mismas riquezas y sus frutos, tanto para nosotros como para nuestros seres queridos.

El camino no desaparece, siempre está con nosotros. No es necesario preocuparse por el camino. Si nos alejamos del camino recto a la riqueza, la propia vida nos alentará a transitar por el vías más adecuadas.

Quien conoce el camino es capaz de eligir entre lo bueno y lo malo. No obstante el conocimiento no es suficiente por sí solo. De nada sirve la intelijencia* si la Voluntad no hace acto de presencia. Para ello la persona necesita ser disciplinada, constante, enérgica y tener claridad mental. Son cualidades adquiridas mediante el trabajo consciente que purifica la voluntad. En el camino recto se cultivan principios y valores como el Amor, la Justicia, la Libertad, el Honor y la Nobleza entre otros.

Cuando conocemos el flujo del tiempo queremos acumular buenas acciones para encontrar la riqueza que reside en ellas…

Todos conocen el camino. Somos viajeros cruzados en el camino recto que nos lleva a la fuente de riquezas más abundante que existe. Sea como es, yo puedo hablarte del camino, pero de cada uno de nosotros depende recorrerlo al tiempo que edificamos para nosotros mismos, para nuestros cercanos y para los que un día nos recuerden como sus ancestros.

De cualquier modo, todos los caminos conducen a Roma.

[¡Recuerda compartir la información pertinente! NAMASTÉ]

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